Pablo y Sara fueron hasta la cafetería. Sara no estaba nada convencida, es más le parecía un error haber aceptado esa cita.
-¿Qué quieres tomar? - digo Pablo.
-Un capuccino, por favor.
-Ok, yo tomaré lo mismo señorita- se dirigió a la camarera. Y cuando la camarera se había ido, le susurró a Sara: Ves, somos más parecidos de lo que tú crees...
-No lo creo. -Dijo con una leve sonrisa en la cara ella.
Sara se detuvo a pensar y a examinarle durante unos segundos. Aunque no quisiera, Pablo le había causado una sensación que nunca había sentido.
Lo último que Sara quería en su vida en ese momento, era volver a empezar. Volver a enamorarse,y a sufrir. Pero, el destino, a veces, juega con nosotros y esta vez le apetecía jugar con ella...
Pensó en una frase, de una canción de Pablo. Le gustaba poder entender sus letras, sentirlas, y luego, aplicarlas en su vida. Le vino a la mente: "Y que nos lleven los vientos, donde nos quieran llevar".
Y eso es lo que haría, por una vez, dejarse llevar y hacer lo que el corazón dictara. Sin prestarle atención a nada más que a él.
Sara volvió a la realidad.
-Bueno Sara, y ¿qué hacías por la calle para cruzarte con un tipo como yo? - dijo,aguantando la risa.
-Jajajajaja pues digamos que...esperar a que te cruzaras en mi vida... -Dijo algo sarcástica.
-Ah..¿sí? Jajaja- Pablo no podía evitar reírse, tenía una sonrisa preciosa,casi perfecta.
-Oye.. ¿Y ese ramo que llevabas?- dijo Sara curiosa.
-Se lo acababa de comprar a mi madre.
-Ah! ¡Lo siento! Creo que debería hacer algo para compensarte...-comentó picarona.
-¿Ah sí? Jaja, pues me tendrás que mimar para que te perdone...- Pablo no podía parar de reír.
Y Sara se volvió loca, esa sonrisa la volvió loca. Le pareció extremadamente sexy.
Sus sonrisas les delataban, a los dos. Sonreían de felicidad y con ilusión. Como dos niños que juegan a ser mayores y sin más preocupaciones que disfrutar, sonríen.
Sara sintió que su destino empezaba a cambiar, y que después de la tormenta, siempre llega la calma.
Se despidieron y quedaron en volver a verse al día siguiente. Esta vez, Sara prepararía algo especial para Pablo.
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